Lunes, 12 de marzo de 2007
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?Prefiero diez mil Clearcos en mis legiones?. La famosa frase con que Augusto dec?a que prefer?a a soldados serios, disciplinados y capaces en su ej?rcito, y no que fuesen valerosos y osados.

Michael Curtis Ford nos trae esta novela, que aunque es de buena base, fiel a la Historia y algo entretenida, ha sido escrita en plan burdo, fantasioso y repetitivo. Habr? que analizar por separado la obra, pues mientras la tem?tica se trata de una de las mejores leyendas que nos ha tra?do la Historia Antigua, una historia cl?sica que todo admirador de la cultura hel?nica, que se precie de serlo, debe tener, la novela se queda muy por debajo de la raya de un buen libro.

En s?, la novela, es el cl?sico ejemplo de ?desfase de la objetividad?, en que un material que da lo primordial para una buena historia, termina siendo adulterado por el autor de manera aberrante, y el resultado es una historia que, lejos de ser ficticia, es caricaturesca, y en vez de ser interesante, se torna mon?tona y dif?cil de digerir. Es esta una historia sobre la cual deber?a haberse trabajado en el campo de la ?pica y el hero?smo, con tintes de cl?sico hom?rico o de una buena novela medievalesca, con sus relatos sobre hombres hechos de carne y hueso, pero que lograron gestas dignas de titanes. Y es que, la novela del se?or Curtis Ford termina por envolver al lector en tintes rom?nticos propios de una historia barroca. El estilo narrativo del autor trata de ser bueno, pero endulzar una historia cruel, tr?gica, agobiante y ?pica, como lo es la An?basis de Jenofonte es un error b?sico e imperdonable. M. C. Ford ha dejado ir la oportunidad de convertir una historia genial, en una obra maravillosa. An?basis y Hel?nicas son obras que no pueden faltar en la biblioteca de un lector que se diga ?apasionado del mundo antiguo?. No puedo decir lo mismo de esta novela.

Y en cuanto a la historia, he mencionado un par de veces lo que opino con respecto a ella: un relato ?pico que ?ntegro, ya es un excelente material. Una an?basis, se puede traducir literalmente como ?expedici?n punitiva interior?. En los inicios del siglo III a. de C., el espartano Clearco dirigi? a un ej?rcito griego de hoplitas mercenarios en una expedici?n invasora en tierras orientales, organizada por el pr?ncipe de Persia y s?trapa de Lidia y Frigia, Ciro el Joven. El d?scolo aquem?nida pretend?a arrebatar el trono de Persia a su hermano mayor, el rey Artajerjes II, quien se hab?a hecho con ?l por medio de una conspiraci?n. Ambos reunieron sus ej?rcitos y marcharon en contra, topando sus caras en la llanura ?rida de Cunaxa, en el a?o 401 a. de C.

Despu?s de la batalla, en la que el ej?rcito insurgente sali? decapitado por la muerte de su comandante en jefe, los helenos comandados por Clearco recogen sus cosas y se preparan para regresar a casa, sin bot?n y sin victoria. Tan solo con una buena historia que contar. Pero en el viaje de regreso, los comandantes se entrevistan con el s?trapa Tisafernes, quien les tiende una emboscada y los asesina. Esta es la manera como Jenofonte, el autor de la famosa An?basis, mejor conocida como La Expedici?n de los Diez Mil, llega al mando de la desorganizada retirada de los helenos hacia sus lejanas tierras.

Temist?genes de Siracusa, o simplemente ?Teo?, es el principal narrador de la novela. Desde ni?o se vio atado a la vida de su amo, Jenofonte, y se convirti? en su amigo, su compa?ero de armas, su escudero y su tutor. Unos a?os mayor que el ateniense, m?s corpulento pero menos diestro en las palabras y la direcci?n. Le acompa?a a Oriente, cuando el ateniense decide embarcarse en la aventura despu?s de que su carrera pol?tica se vio truncada en la H?lade. Juntos sufrir?n las penurias del desierto, los reveses de la derrota en Cunaxa, las inclemencias del clima en las llanuras de Anatolia y el sufrimiento en la loca carrera de los griegos victoriosos, pero sin victoria, por alcanzar el Egeo y su precioso hogar.

Aunque el relato titulado An?basis, lleva por autor el nombre de Temist?genes de Siracusa, los historiadores aceptan, en lo general, que este fue un pseud?nimo de Jenofonte, mas se desconoce la raz?n de porqu? lo utiliz?. Jenofonte, en su juventud, sirvi? como jinete y oficial en las fuerzas del gobierno oligarca conocido como ?los Treinta Tiranos?. Al ser derrocado por los insurgentes dem?cratas en Eleusis, Alcib?ades fue ostratizado, aunque se le conmut? la pena por influencia de su padre, que era arist?crata, bajo la promesa de no participar activamente en ning?n movimiento pol?tico durante el r?gimen dem?crata. Despu?s de dirigir la retirada de los Diez Mil, Jenofonte regres? a Esparta, donde labor? como asesor del rey Agesilao II. En los antecedentes de la batalla de Coronea, se aline? en el frente espartano, lo que le cost? su segundo destierro de Atenas. Los espartanos le distinguieron con la proxen?a y fincas en Escilunte, en territorio eleo. Despu?s de la batalla de Leuctra, los eleos recuperaron los territorios perdidos, por lo que Jenofonte tuvo que trasladarse a Corinto. El exilio le fue levantado, pero el escritor jam?s regres? a Atenas. Muri? en Corinto rodeado de m?dicos espartanos.

Tags: Michael Curtis Ford, Grecia, Historia Antigua

Publicado por Giliathluin @ 16:32  | Edad Antigua
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