Mi?rcoles, 15 de julio de 2009

«El zorro conoce muchos trucos... el erizo, solo uno, pero muy bueno»

Arquíloco.


Reseña.

Año 480 a. de C. Los persas, bajo la insignia general del emperador Jerjes I, hijo de Darío el Grande, avanzan a través del Ática con su mirada puesta en el Peloponeso. Es el transcurso de la Segunda Guerra Médica y recién acaban de derrotar a un grupo de espartanos y sus aliados en el paso de las Termópilas. De entre los muertos, solo encontraron a un sobreviviente, muy malherido y en una situación de vida o muerte. El capitán de los Inmortales de la Guardia del Rey, Orontes, encarga a los médicos de Su Majestad que cuiden la vida de este griego a consta de la suya, pues el rey de los persas desea conocer la historia y los motivos de la vida y la muerte de los espartanos que, siendo superados en más de 100 a 1, decidieron quedarse a morir en las Termópilas.

Este heleno es Xeones, un ciudadano del desaparecido poblado de Astakos, quien desde muy pequeño fue un proscrito y un montaraz, vagando por las regiones montañosas de Arcadia y Ática, hasta que los designios del destino lo llevaron a Esparta. Con una lenta recuperación en la tienda de campaña del Gran Rey de los Persas, Xeones le va relatando las pericias de su vida, desde su truncada infancia por la conquista de su ciudad a manos de los argivos hasta su conformación como ilota al servicio del hijo de un Igual lacedemonio.

Según Xeones, fue el mismo Apolo Flechador quien, por no sabía qué capricho le guió hasta Esparta, cuna de lo que varios siglos fue considerado el mejor ejército del mundo, la impenetrable e invencible falange lacedemonia. A través de la novela, Xeones como narrador, va describiendo a Orontes y su historiador los diferentes capítulos de su vida. Su ingreso a las filas de ilotas, su matrimonio con una esclava mesenia, sus amistades con personajes destacables tanto entre los Iguales como entre los esclavos, su servicio bajo el mando de oficiales espartanos y su entrega final en el campo de batalla donde decidieron quedarse a morir, cumpliendo un juramento a su patria, trescientos espartanos con sus aliados tespios y sus amigos escuderos, liberados de todo servicio justo en ese momento para compartir con ellos la gloria de la inmortalidad.

En la narración, Xeones toca puntos clave de manera aislada sobre la historia de los conflictos entre las diferentes ciudades-estado helénicas, como las Guerras Sagradas entre Esparta y Tebas y las batallas por el dominio de Naupacto entre los espartanos, los atenienses y los argivos. Pero el objetivo principal del griego no es dar una lección de historia al soberano, sino dejar bien claro cuál era el sentimiento que mantenía atada a la falange y quiénes fueron todos y cada uno de esos valientes que murieron por un ideal incomprendido y por una nación sin identidad que se enfrascaba en guerras fratricidas desde tiempos inmemoriales, pues así lo había mandado Apolo Flechador.

Crítica.

Steven Pressfield se ha convertido en un fenómeno, un escritor de novelas magníficamente ambientadas, bien dirigidas, bien documentadas y épicas desde la primera hasta la última página. La obra aquí relatada y criticada -o más bien ovasionada, ya que considero un sacrilegio mancillar esta joya literaria con dicha palabra -es la apertura de la carrera del autor, y le permite entrar por la puerta grande. Es ésta, una obra con gran descripción de escenarios, situaciones y personajes, basada en las obras históricas de Herodoto, Tucídides, Xenofonte, Filisto y Plutarco, y retoma estas fuentes de manera extraordinaria, sin manipularlas demasiado y respetando la veracidad histórica y contextual.

Relata las crueldades que viven un niño, su prima y su anciano mentor en las desgracias de la guerra, su peregrinaje errante a través de toda la península griega y su implacable adiestramiento para servir como auxiliar en el que fue el mejor ejército de la Hélade durante cinco siglos. Una obra épica, vertiginosa y completamente conmovedora, con momentos que hacen perder el aliento al lector, conmoverse hasta la médula y poner los pelos de punta, personajes que parecen salidos de la Iliada, explicaciones excelentes del espíritu espartano y helénico en general y una visión muy particular del conflicto entre los griegos y los persas. Es esta no solo una genial novela, sino también una pieza fundamental de la Historia, considerada por los Departamentos de Cultura de los Estados Unidos un clásico histórico y lectura obligatoria para los cadetes de la U.S. Army y la U.S. Navy.


Tags: Guerras médicas, Steven Pressfield, Novela histórica

Publicado por Giliathluin @ 10:10  | Edad Antigua
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