Viernes, 16 de abril de 2010
«Cuando el hermano del sultán vió desmontado a Ricardo de Inglaterra, combatiendo a pie y viéndose superado por los jinetes, le hizo una señal para hacérselo notar. El sultán, en vez de dar la orden de ultimarlo, ordenó a Al-Adil que le enviara dos caballos y que le dijera que el rey más grande de Europa no debía combatir a pie»

Imad Al-Din, biógrafo de Saladino


Suele decirse que nunca es demasiado tarde para hacer una buena obra, y sobre todo tratándose de una buena obra sobre la que se puede hacer un excelente comentario. Aún recuerdo cuando, a la edad de 18 años, mi novia me regaló un libro que se encontró en una tienda y que tenía plasmados dos personajes sobre los que yo no dejaba de hablar: Saladino y Ricardo Corazón de León. El libro me dejó marcado para siempre.

Y no es para menos. Todos los aficionados a la historia comenzamos a serlo gracias a un tema que nos ha conmovido enormemente. A mí, en lo personal, me envolvió por completo la historia de la Tercera Cruzada en la cual se vieron las caras estos dos personajes, la encarnación pura de la dualidad perfecta de que se compone el arte de la guerra. Nos enseñan a menudo que la guerra es solamente miseria, desesperanza, muerte y violencia, mas no lo fue así en las palabras de los cronistas medievales que plasmaron la fascinante historia de la épica lucha entre el Rey de Inglaterra y el Sultán de Siria y Egipto, ambos adalid de sus respectivas religiones, hombres más influyentes de sus respectivos mundos y la representación de lo que debería ser el caballero perfecto.

James Reston Jr. nos envuelve con las sorprendentes anécdotas de la Tierra Santa medieval en la época en que Saladino arrebató la más sagrada de las ciudades cristianas a punta de batallas campales, alianzas con el enemigo, represión contra los fanáticos templarios y asedios colosales. Por otro lado, también nos introduce en su infancia y su juventud, sus logros militares y políticos antes de convertirse en el héroe más grande del Islam y sus campañas bélicas contra los enemigos de Mahoma.

Por otro lado, y con un sazón diferente, como el de un juglar campirano y trotamundos, nos cuenta la fascinante historia de Ricardo I de Inglaterra, que pasó a la eternidad con el pseudónimo "Corazón de León", en alusión a su arrojo, ferocidad y apremio por la batalla. Un personaje tan fascinante como contradictorio, la personificación de lo que un caballero debía ser en el siglo XII.

La obra está separada en la vida de Saladino, la de Ricardo, un itinerario sobre los preparativos para la Tercera Cruzada y el conflicto completo, con sus batallas y sus personajes y, principalmente, en un detallado mozaico de los choques titánicos de los dos guerreros más grandes de la Edad Media.


Publicado por Giliathluin @ 15:49  | Edad Media
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